El niño que ronca
Es importante saber si el niño además de roncar, hace apneas nocturnas, en cuyo caso se tratará de un Síndrome de Apnea e Hipopnea del Sueño (SAHS). La apnea es la ausencia de respiración durante un tiempo determinado. Los padres observan cómo el niño deja de roncar durante unos segundos, terminando en un ruido fuerte con el que reanuda la respiración y el ronquido. Durante estas apneas se pueden observar intentos respiratorios.
En el caso de que acontezcan apneas el problema puede ser importante, pues cada vez que el niño deja de respirar puede disminuir la concentración de oxígeno, siendo muy importante en estas etapas tan críticas para el desarrollo neuronal y cognitivo. La falta de respiración repetida durante la noche ocasiona un sueño no reparador que ocasiona serios problemas de aprendizaje, atención y comportamiento en niños.
No está del todo claro sin embargo, que la presencia del ronquido aislado (ronquido simple) también pueda acarrear estos problemas tan serios.
Así, un niño que ronca por la noche, y que durante el día presenta problemas conductuales como los que hemos mencionado anteriormente, debería ser evaluado para descartar la presencia de apneas durante el sueño. En ciertas ocasiones se realizará una prueba del sueño para poder objetivar la existencia de apneas y su gravedad.
Si se constata la existencia de un SAHS, en la mayoría de casos se indicará la necesidad de extirpar amígdalas y vegetaciones (“adenoamigdalectomía”) con la que la gran mayoría de casos se resolverán.
